Carta Abierta

La palabra y la música me ayudan, desde hace más de 25 años, a observar el mundo que me rodea, a interpretarlo, a reinventarlo. He convertido mi cerebro en una modesta fábrica, y mis ideas en sus trabajadores. Bien mirado, se trata de un buen sistema para convertirse en empresario sin explotar a nadie.

Así pues, escribo y compongo canciones, canciones dirigidas tanto a la inteligencia como a las emociones –porque dirigirse sólo a las vísceras huele a demagogia barata, y las neuronas aisladas de cualquier sentimiento sobreviven congeladas.

Y grabo discos a través de los cuales intento construir una obra coherente, desarrollando un lenguaje que pueda reconocer como propio y –¿por qué no?- una pequeña filosofía personal.

Y subo al escenario, desafiando al miedo, para presentar espectáculos donde mis canciones se despierten a la vida, ya que una canción no existe de verdad hasta que experimenta el contacto con el público.

Y escribo también cuentos y narraciones –otra manera de crearme universos a medida-, proporcionándole a veces a lo Absurdo sus propias reglas lógicas.

Y animo talleres sobre creación literaria, y ofrezco conciertos de pequeño formato destinados a difundir la extraordinaria –y mal conocida- riqueza de las Canciones de autor contemporáneas en varias lenguas europeas.

Y hago aún muchas cosas más que me ayudan a vivir y que, tal vez, también puedan resultar útiles para ese conglomerado de soledades que a veces se tocan tangencialmente o experimentan breves intersecciones, y que llamamos “los otros”.

Todo esto quiero compartirlo con vosotros a través de este rincón virtual, como quien lanza al mar un mensaje en una botella. Si lo recibís y lo leéis, me gustaría recibir noticias vuestras.

Miquel Pujadó