EL DIABLO, SI EXISTIERA (EL DIABLE, SI EXISTÍS)

Texto y música : Miquel Pujadó

Todo totalitarismo sobrevive / criminalizando al crítico, al rebelde. / Si no lo pueden destruir, se rien de él / y le lanzan excrementos, escupitajos, sangre y hiel. / Pero en el fondo le tienen pánico, y su costumbre / es contagiarlo hasta que el rebaño / confunda el lobo con un pastor y se sienta ávido / de engrasar el sistema que lo esclaviza. / Y tal vez sea precisamente éste el caso / de la relación entre Dios y Satanás. / El Diablo, si existiera, no exhibiría / cola, cuernos ni pezuñas de cabrón. / No olería a azufre / ni reiría / como un monstruo de películas de miedo. / Sería un hombre -o mujer- de mirada ardiente, / elegante pero discreto, muy atractivo, / educado y con una sonrisa / llena de la tristeza / de quien sabe mucho más de lo que dice. / El Diablo es aquello que algunos humanos / aspiramos a ser cuando seamos mayores. / Que el vencedor escribe la Historia es más que un tópico / y es fácil hacer astillas del ángel caído. / Quienes te hacen ver pingüinos en el Trópico / también te venden el Mal / disfrazado de Virtud. / Inventan Dogmas, Fes, la Intolerancia, / los Infiernos y todo tipo de tormento, / y los alimentan con la ignorancia / y la triste cobardía de la gente, / teniendo siempre a mano brujas, judíos / o demonios para quemar en nombre de sus dioses. / El Diablo, si existiera, compadecería / el destino del Universo y de sus hijos. / Intentaría ayudarlos / y tendría la manía / de decir no a pesar de peligros y amenazas. / Lástima que existiendo tambien daría / la existencia a un Dictador Omnipotente, / creador de cloacas / donde la noche no conduce al día / y el deseo siempre va a contracorriente. / El Diablo… /  Sin Dios, sin Diablo, una existencia, / una breve chispa entre dos oscuridades, / sólo se dignifica con la resistencia / radical contra la muerte, / la estupidez y el dolor. / Pero si todo poder es lo bastante cínico / como para creerse divinizado, / alguien debe alzarse del abismo / y lanzar al lodo su estéril vanidad. / De hecho, cada persona es el embrión / de un Diablo que espera alzar el vuelo. / El Diablo, si existiera, sería un residuo / solitario, solidario y fraternal, / de una Edad de Oro soñada, / donde brillaba el individuo / con el amor y la belleza como Grial. / Cualquiera puede ser el Diablo, tú también / si aceptas pagar el precio / de abrir el corazón a la rebeldía, / la marca de los Mesías, / unos Mesías sin espinas ni cruz. / El Diablo…