LA MUJER QUE YA NO AMO (LA DONA QUE JA NO ESTIMO)

Texto y música : Miquel Pujadó
 

La mujer que ya no amo / deserta de mis recuerdos / y me ignora si me animo / a fondear en otros puertos. / No hace mucho, pensar en ella / era plantar cara al viento, sentir el corazón en la sartén, / friéndose en aceite hirviendo. / Pisaba hojas muertas / hasta en julio / mientras llamaba a las puertas / de la nostalgia, vestido de luto. / Trepaba a los tejados, / infiltrado entre felinos, / para gritar tristes baladas / que fastidiaban a los vecinos. / Cada noche me suicidaba / para resucitar por la mañana / empapado de alcohol y mala leche, / deseando morir de nuevo. / Pero vi el otro día / que el cabrón hiperactivo / a quien llaman Tiempo me había / borrado la cicatriz. / La cicatriz, la medalla / que gané en un duelo / donde la sangre caída no se coagula / y la paz sabe a hiel. / Es triste no sentir tristeza / por la ausencia de alguien con quien / compartiera odio, ternura, / sorbos de arsénico y vino. / Ya comienza a importarme un comino / la insolencia de su seno, / y la marca que dejaba / va borrándose de mi lecho. / La mujer que ya no quiero / se me deshace como el hielo: / duermo de nuevo, no adelgazo, / no insisto en escupir al cielo, / y me pierdo sin  una queja / por la niebla, con la luz apagada, / y paseo el vacío que me deja / como quien saca a mear al perro.