LA VIDA A CONTRAPELO (LA VIDA A CONTRAPÈL)

Texto y música : Miquel Pujadó

Qué fácil sería sentarse con la claque / y seguir la batuta al aplaudir. / Qué fácil sería ponerse laca / para no despeinarse el corazón, y llevar guantes / al remover la mierda que en el bolsillo / será el abono de un terreno rico en diamantes. / Saber sin embargo que no te han hecho de acero / y verte sólo y frágil y mortal. / Y a pesar de todo, más allá de la desesperación, / ser aquel rebelde que hurga con un puñal / el ojo ciego de Dios,  el sufrimiento, el absurdo; / construir en el exilio el Tiempo, la Tierra, el Cielo / y, mientras dure este corto viaje, / acariciar la vida a contrapelo. /  Qué fácil sería esgrimir banderas / en los estadios y allá donde reine el número, / borrar miedos y dudas, gritar con las fieras, / hacer del pulso de la masa la única ley, / archivar al individuo entre las quimeras, / imposibilitar el último gesto de Hemingway. / Saber, sin embargo, que con la libertad / pagarás el precio de no tener que decidir / cuando hayas delegado el derecho / a preguntar el cómo y el porqué. / Negar que la razón sea la multitud, / buscar tu estrella en tu noche / y, haciendo de tus errores lanza y escudo, / acariciar la vida a contrapelo. / Qué fácil sería hallar respuestas / siempre a punto en el manual de los creyentes. / Como un náufrago perdido, llegar a las costas / donde sólo hay que seguir el dogma, abjurar del mal / y, con dedos de Fe, arrancar las crostas / que te convertirían en un leproso marginal. / Saber, sin embargo, que creer excluye pensar, / que la razón también se oxida. / Desprenderte del consuelo de un Más Allá / como la serpiente pierde la piel inútil. / Hacer tuyas las dudas que te harán humano / y hacer tuyo incluso el toque gélido / que llaman angustia, despertar / y acariciar la vida a contrapelo. / Qué fácil sería yacer en la orilla / del consumo más moderno, vivir programado / como un perro de Pavlov, segregando saliva / por los estímulos que escupe la publicidad, / feliz de pagar cada lavativa / y anhelando lo mismo que el rebaño. / Saber, sin embargo, que quien se dirige a todos / lo hará siempre al nivel del más cretino. / La hipnosis mata el sueño, y hasta las las palabras / pierden sentido en un entorno mezquino. / A tu alrededor los detritos cubren el suelo / y encima de ellos se sienta una modelo: / es éste el mundo donde no hay lugar para quien quiere / acariciar la vida a contrapelo.